El Universo es grande. Muy grande. Demasiado grande quizás. Y sin tener en cuenta los mitos, muchas veces sorprendentes que intentan explicar tal inmensidad, las explicaciones a nuestro mundo son mínimas. Me viene a la memoria una de ellas, dada por alguna civilización asiática.
Para aquel pueblo hindú, todo debía tener un apoyo, nada podía reposar eternamente en el vacío. ¿Lógico, no? Nada, absolutamente nada puede estar en el aire inactivo sin caer. Claro, eso supone un problema. ¿Y nuestra tierra, tan redonda y con esa forma plana, en que se apoya para no caer? Por supuesto sobre cuatro elefantes que llevan el mundo sobre sus lomos (por eso del elefante sagrado hindú).
Magnífico, problema resuelto. Pero... ¿y los elefantes? Ante tal dilema, los creadores del mito se estrujaron un poco más la cabeza y pronto se dieron cuenta de que habían cometido un fallo: ¡no podían ser cuatro elefantes solos! Solución: los elefantes están apoyados sobre el caparazón de una gigantesca tortuga que lleva navega por el Cosmos.
Y entonces, ¿la tortuga...? ¡No, no, no! Eso escapa a nuestro entendimiento porque ya es demasiado grande para entenderlo. Y así, se solucionó el problema del Cosmos.
Sin embargo, tras el desarrollo de la física y tecnologías, no sólo se ha desmotrado que no hace falta un apoyo para la Tierra (que resultó ser redonda, no plana), sino que además se mantiene en reposo en un espacio medianamente vacío. Aquí van algunas fotos que muestran nuestro entorno más cercano.
Para aquel pueblo hindú, todo debía tener un apoyo, nada podía reposar eternamente en el vacío. ¿Lógico, no? Nada, absolutamente nada puede estar en el aire inactivo sin caer. Claro, eso supone un problema. ¿Y nuestra tierra, tan redonda y con esa forma plana, en que se apoya para no caer? Por supuesto sobre cuatro elefantes que llevan el mundo sobre sus lomos (por eso del elefante sagrado hindú).
Magnífico, problema resuelto. Pero... ¿y los elefantes? Ante tal dilema, los creadores del mito se estrujaron un poco más la cabeza y pronto se dieron cuenta de que habían cometido un fallo: ¡no podían ser cuatro elefantes solos! Solución: los elefantes están apoyados sobre el caparazón de una gigantesca tortuga que lleva navega por el Cosmos.
Y entonces, ¿la tortuga...? ¡No, no, no! Eso escapa a nuestro entendimiento porque ya es demasiado grande para entenderlo. Y así, se solucionó el problema del Cosmos.
Sin embargo, tras el desarrollo de la física y tecnologías, no sólo se ha desmotrado que no hace falta un apoyo para la Tierra (que resultó ser redonda, no plana), sino que además se mantiene en reposo en un espacio medianamente vacío. Aquí van algunas fotos que muestran nuestro entorno más cercano.



1 comentario:
HOLA BRUNO!!!Ya sabes que a mi estas cosas me fascinan...y donde te iba a escribir sino!!!!Yo tambien conozco muchas historias de como las antiguas civilicaciones intentaron dar una explicación a todo lo que tenían encima de ellas(esto me ha sonado a los galos, que su mayor temor era que el cielo se cayese encima suya jajaja). Voy a contar las de las Pléyades: son un conjunto de estrellas que están justo en la cúspide del cielo en el solsticio de primavera. Esta historia tiene origen griego(como tantas otras). Un rey griego tuvo muchas hijas, y fue tan afortunado que fueron las mujeres más bellas del mundo. El problema es que existía un gigante en su reino llamado Orión que quería apresarlas y deborarlas. Su padre, en el único intento de salvarlas las convirtió en estrellas y las mandó a lo más alto del cielo. Orión se desizco de si esclavitud corporar y tambien se convirtió en estella(si,si es el del famoso cinturón de Orión que lo podeis ver en la misma época, empezando a salir en febrero). El padre, atemorizado, como no podía hacer nada más por sus hijas, colocó a un toro(la constelación de Tauro) entre el gigante y sus hijas; por eso las`protejerá siempre.
Esta histoia me encanta porque la veo muy dulce, jeje.Bueno auí te la dejo ya m contaras que te parece.
BESITOS guapo
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